Tiñendo servilletas

Bueno, creo que ha llegado el momento de sacar estas fotos a relucir, pues ya llevan demasiado tiempo esperando en la retaguardia. Quiero dedicar esta entrada a mi tía María Salud, que a pesar de ser mayor ha aprendido a manejarse con su tablet y visita frecuentemente este blog para ver qué publico. Yo, feliz de saberla ahí, espero que le guste.
El pasado mes de noviembre me pasé por la floristería buscando inspiración para decorar una mesa. Tenía en casa una comida con amigas y decidí llevarme estas lisiantum tan bonitas que, además, me venían al pelo con los colores de esta vajilla. La pena es que sólo pude conseguir las que aquí veis. Imaginaros un ramo más frondoso, con recipiente mayor, claro... El resultado hubiese sido espectacular.
Las servilletas que aquí veis también fueron el detonante de esta sesión fotográfica. Os puedo contar que las compré en el Rastro de Madrid. Eran blancas, y como ahora están tan de moda las servilletas teñidas, no dudé en ponerme manos a la obra, comprar tinte y lanzarme al experimento.
El resultado, como veis, es aceptable. ¡No parecen las mismas! Si os gusta trastear con potingues os animo a hacer algo similar, he de reconocer que es muy divertido.
Los faisanes plateados que se pasean por la mesa los adquirí también en una tienda de segunda mano. ¡Cómo me gusta curiosear por este tipo de tiendas!
Los saleritos individuales que tanto me gustan fueron préstamo de mi hermana Luisa.
Estos otros de porcelana son un regalo de unos amigos británicos. Como veis, anduve poniendo y quitando piezas para las fotos. ¡Podéis volveros locas jugando a encontrar las diferencias entre unas y otras!
Los platos, de loza inglesa, tienen su historia graciosa. Encontré cuatro llanos, tres de postre y tres soperos en un "estate sale" americano, o sea, en una de las casas que se abren al público en general y ponen a la venta todo lo que en ella hay, y a precios irrisorios.
Es de agradecer que aquí en España se esté empezando a instaurar este sistema, que ayuda a dar una segunda vida a las piezas que ya no tienen uso y al disfrute de las buscadoras de tesoros como yo.
Pude adquirir más piezas ya en España a través de Ebay. Es una delicia usar estos platos de vez en cuando.
Os enseño cómo quedaron otras servilletas que tenía sueltas y que teñí con el mismo tinte pero dejándolas menos tiempo. Conseguí casi la gama completa.
Creo que influye también en el resultado el tipo de tejido y el tiempo que lleve el tinte diluído en agua.
Ya me contaréis si decidís darle un aire nuevo a alguna de vuestras servilletas. ¡O mantel, quién sabe!
Os espero en la próxima publicación.