Empanada gallega de sardinas

¡Cómo tengo que agradecer a mis amigas gallegas que me descubriesen esta empanada que ellas siempre elaboraban para nuestros encuentros al otro lado del océano! Eran siempre un éxito.
No es una receta complicada, pero lleva su tiempo de elaboración. El resultado bien lo merece, ya lo comprobaréis.
Ingredientes:
● 1 kg largo de cebollas, (o sea, un kilo más otra cebolla)
● Un vaso grande de aceite de oliva (300 ml)
● Un tarro de pimientos del piquillo (o pimientos morrones)
● Tres latas de sardinas en conserva
● Una cucharada de café colmada de pimentón dulce de la Vera, que es ahumado
● Sal
● La harina que la masa admita para que se quede suave, vienen a ser unos 700 grs aproximadamente.
● Un huevo batido para pintar la masa.
Con estos ingredientes obtendremos una empanada grande, de unos 30 por 40 cms.
Proceso:
Empezaremos con la tarea más tediosa, la de pelar y trocear las cebollas. A mí me gusta cortarlas en gajos finos. Y ya sabéis, tened a mano algún pañuelo...
Freiremos esta cebolla en una sartén con el vaso de aceite, a fuego medio para que no se queme, y removiendo de vez en cuando. Le añadimos un poco de sal, y cuando ya la veáis algo transparente, le incorporamos el pimentón. Ya sabéis que éste puede quemarse, por eso esperamos al último momento. Le damos unas vueltas más para que se reparta bien y dejamos enfriar un poco. Al cabo de un tiempo, procedemos a separar la cebolla frita del aceite. Yo uso un escurridor para ello.
En un bol verteremos ese aceite, que vendrá a ser un poco menos del volumen inicial. Le añadimos un vaso igual de agua caliente con un buen pellizco de sal. Iremos incorporando la harina y amasando hasta conseguir una masa fina y elástica. La masa resultante es un poco anaranjada debido al pimentón.
Terminado este proceso, la dividiremos la masa en dos. Estiraremos una mitad hasta que cubra la bandeja en que la vamos a hornear. Sobre ella verteremos la cebolla frita, bien esparcida, y la cubriremos con los pimientos del piquillo cortados en tiras finas. No olvidar dejar un margen de uno o dos centímetros sin cubrir, para poder sellar bien con la capa de masa superior.
Luego esparciremos las sardinas en trozos más bien grandes, no desmigadas. A mí me gusta abrirlas y quitarles las espinas y alguna piel que pueda resultar demasiado escamosa.
Para terminar estiraremos la otra mitad de masa hasta igualar la base (reservando una bolita), y taparemos con ella la empanada. Cerraremos los bordes doblando y presionando un poco y le haremos un pequeño agujero en el centro como chimenea. Yo lo hago recortando con la punta de las tijeras. Decoraremos la chimenea con un rulo fino procedente de la bolita que hemos reservado y pincharemos la masa superior con un tenedor, para evitar que infle.
Pintaremos con huevo batido y la tendremos en el horno precalentado a 180 ºC durante unos 40 minutos, calor arriba y abajo. Vigilad por si se va tostando demasiado, en cuyo caso pasaremos a calor sólo abajo.
¡Y a disfrutarla!