El juego de café de mi abuela María

No hace falta que unas tazas de café sean portadoras de un sello que les otorgue un origen noble para que sean especiales y las guardemos como oro en paño. Este es el caso del juego de café (mermado ya por los años), que hoy os muestro.
Su mayor valor reside en que perteneció a mi abuela y ha pasado hasta mí, uniéndome a él un cariño especial.
Y hay que reconocer, además, que es una preciosidad.
Los platillos no dejan de recordarme una esfera de reloj, por sus pequeñas rayas doradas marcando las horas.
¡No me negaréis que el asa de la tapadera no la muestra a ella egregia!
Seguro que much@s de vosotr@s también le tenéis alguna pieza de no demasiado valor económico pero sí de gran valor sentimental.
Si es así, os animo a ponerla en circulación y disfrutarla. Estos pequeños placeres